lunes, 4 de abril de 2011

QUANTUM LEAP


Es una serie que aquí programaron las cadenas auntonómicas. El personaje viajaba en el tiempo, pero ocupaba el cuerpo de álguien distinto. Los comienzos eran muy buenos, con el protagonista en una situación límite, exclamando "¡oh, tío!". Recuerdo la clásica escena en la que se miraba al espejo y veía el cuerpo al que había "saltado". Al terminar cada episodio, Sam salta de nuevo a otra persona, dando a los espectadores un adelanto de lo que ocurrirá en el siguiente episodio, inaugurando la moda de los cliffhanger que crearán escuela en las series posteriores. Le acompañaba un holograma neurológico proyectado desde el presente, que sólo Sam puede ver y escuchar.Cada episodio sigue un esquema fijo: Sam aparece como por azar, impulsado por una fuerza desconocida, intercambiando tiempo y lugar con un huésped, y a partir de ahí tiene que improvisar toda una vida, con la ayuda de Ziggy (la computadora híbrida creada por Sam) a través de Al, que le informa qué se pretende que debe hacer para mejorar los eventos que terminaron mal en el pasado. Cuando la línea temporal ha sido alterada para bien, Sam vuelve a saltar y aparece en el caso del episodio siguiente.
Cabe aclarar que mientras Sam va tomando el lugar de otras personas, éstos a la vez están en el tiempo del Dr. Beckett, tomando su lugar, con su aura física, en una habitación del Proyecto Secreto Salto Cuántico, llamada "Sala de Espera". Allí son interrogados por la psicóloga del Proyecto, alimentando así a Ziggy de más información.
En el fantástico episodio final (cinco temporadas), Sam se encontraba con Dios en un bar. Qué finalazo.