lunes, 19 de julio de 2010

DRAGON BALL: ¿la mejor serie de animación jamás vista? (primera parte)


Que nadie se sienta engañado: fui un fan acérrimo de Dragon Ball en mi adolescencia, y ahora no es -para nada- odio lo que siento por este fenómeno, de manera que no espero contar con el beneplácito de quienes a fuerza de secuelas, spin-offs y pokemon varios, identifican la magna creación de Akira Toriyama con el mundo cursilón de la mayoría del universo manga-anime actual.

Así solía autorretratarse Akira Toriyama. Nunca se han difundido muchas imágenes suyas.

Dragon Ball, o Bola de dragón, es una serie de cómics que comenzó a escribir y dibujar Toriyama allá por 1984 para la revista de cómics para chicos Shonen Jump, concluyendo oficialmente su publicación en 1995. El éxito del cómic fue aplastante, y no tardó en aparecer una serie de televisión a su medida, en 1986, que era una traslación prácticamente exacta de las viñetas al formato audiovisual. Aquí empezamos a verla en Canal Sur por las tardes, en episodios que emitían sueltos y sin continuidad para rellenar espacios vacíos de la parrilla y molestando de paso a quienes intentábamos ver otras cosas. Al final tuvimos que fijarnos.

Portada del nº 1 de la edición española.

La historia se centra en el personaje de Goku, un fortísimo chaval que tiene cola como los monos, y que cuenta con un bastón que se alarga cuando se le pide. Una chica llamada Bulma llega a su casa, en las montañas, buscando las míticas siete bolas de dragón, que conceden un deseo a quien sea capaz de reunirlas. A partir de aquí, ambos vivirán una serie de aventuras en plan "road movie" que irán, por una parte, introduciendo nuevos personajes como el bandolero guaperas Yamsha o el cerdo mutante Oolong; y por otra, descubriéndonos el particularísimo universo en el que va a desarrollarse toda la serie, poblado de animales que viven y se comportan como humanos, dinosaurios que campan por el campo y avances tecnológicos asombrosos como las cápsulas hoi-poi, patentadas por el padre de la propia Bulma, con las que puede guardarse cualquier cosa a tamaño de bolsillo. Por cierto, aun tratándose de una serie y un manga japoneses, la ambientación es claramente china.

Intro en español. Todavía entonces se molestaban en traducir las canciones del japonés.
Luego vinieron los concursos de karaoke para otakus.

Pese a que el planteamiento es principalmente de aventuras, el desarrollo de la historia se decanta en algunos puntos hacia las artes marciales, con la aparición del maestro Tortuga Duende (Mutenroshi), y el pequeño monje shaolín Krilín. Así, al final de cada temporada y tras reunir las bolas de dragón una y otra vez con inesperadas consecuencias, los personajes se reúnen en el Gran Torneo de las Artes Marciales, colofón de cada tramo del argumento. Todo ello va revestido de un sentido de la épica propio del género de aventuras más clásico, y de un fuerte sentido del humor con un ligero toque picante en algún punto.

Cómo venció Krilín al hombre invisible.

Aun pareciendo sencilla de explicar, esta serie hunde sus raíces en una gran cantidad de referencias populares. La más importante, al menos en su primer tramo, es Viaje al oeste (1590), clásico de la literatura china del que se extraen personajes como sobre todo el propio Son Goku (en el libro, Sun Wukong, el invencible rey mono poseedor de un bastón mágico que viaja en una nube).

Son Goku volando en la nube Kinton.

También están ahí, más o menos de forma evidente, otras obras más recientes como El señor de los anillos (de ahí la multirracialidad del grupo de protagonistas, el carácter mítico otorgado a las bolas mágicas, el planteamiento de la historia como viaje por un vasto continente, o -pillado por los pelos, lo admito- el personaje de Mutenroshi, algo así como un Gandalf obseso sexual), La guerra de las galaxias (¿no es Yamsha Han Solo? ¿no es el ejército del lazo rojo tan pseudo-nazi como el Imperio Galáctico? ¿no nos recuerdan muchos de los diseños de edificios y artefactos a lo visto en la saga de Lucas?) y los cómics de la revista francesa Metal Hurlant, donde despuntaba gente como Moebius y El Incal.

Portada de The Worlds of Akira Toriyama, popular libro de ilustraciones.

¿Qué actuaría en favor de considerar Dragon Ball como mejor serie de animación jamás vista? Creo que se lo debe sobre todo a su carácter abierto a cualquier clase de público, tanto infantil como plenamente adulto; a sus personajes endiabladamente complejos, redondos y multifacéticos, como quizá nunca se habían visto antes en una serie animada; y a una enorme complejidad narrativa con multitud de personajes y eventos, tramas, subtramas (¿alguien recuerda el crossover con Dr. Slump, la otra serie de Toriyama?) e hilos argumentales interconectados.

La pandilla original de Dragon Ball en sus mejores tiempos.

Como muchas veces ocurre, eso sí, el éxito de la serie -que fue emitida en casi todo el mundo, a veces ligeramente censurada- hizo que se prolongase más de lo debido, inclinándose al final casi toda hacia otras formas de hacer las cosas. ¿Perdió Toriyama el control de su propia obra? ¿Le empezó a gustar demasiado el dinerillo? Eso lo veremos en la segunda parte.

1 comentario:

Lobo dijo...

100% de acuerdo. La priemra saga de dragon ball (la original), si no es el mejor manga de la hsitoria, cerca anda. Lástima que después se transformase en aquel batiburrillo de Dragon Ball Z.