lunes, 31 de enero de 2011

UN GÉNERO CONSOLIDADO


La gente ya dice que va al cine a ver una de superhéroes como antes se decía una de romanos, o una de indios y vaqueros. No son adaptaciones aisladas y esporádicas. Son el nuevo género que nos ha tocado vivir, y que ha nacido como tal en esta primera década del siglo XXI, y parece que seguirá siendo rentable y longevo hasta su propio agotamiento, hasta la saciedad. Y si no lo créeis, mirad todo lo que viene:



lunes, 24 de enero de 2011

SECUNDARIOS DE LEYENDA

¿No os ha pasado que os poneis a recordar películas y lo que os viene a la cabeza es un personaje totalmente secundario que por una u otra razón se convierte en lo más memorable?

Aquí os detallo unos pocos que a mí me marcaron y que son lo primero que recuerdo al pensar en la película en cuestión:

- El Pelotilla (Curtis Armstrong, La Revancha de los Novatos): este tío era un megacerdo que no pegaba con los cerebritos marginados, era un macarra borracho, eructaba y todo el día sacaba petróleo de sus narices (de ahí "pelotilla". Los demás eran nerds, geeks, frikis en español, pero él tenía un carisma propio. Mención aparte su famosa camiseta con su eslogan "Gimme head till I´m dead". A ver si alguien lo traduce, si no, pues me lo preguntais y respondo en comentarios.


- Sloth (Los Goonies): Sobran las palabras. Nos ha marcado a todos. Las dos palabras más famosas del cine infantil de los ochenta: "Chocolaaaateeee Gooooordiiiii"


- Zed (Bobcat Goldwaith, Loca Academia de Policía 2): Empezando como villano punki típico de los ochenta (anda que sabíamos lo que era un punhi en España...) el tipo este acabó pasándose al lado de los buenos en la siguiente película, debido a que era lo más hilarante de la peli, eclipsando a los demás. Inolvidable la escena del atraco al mercadona yanqui cuando, tras probar un spray desodorante en ambos alerones, acaba por enchufárselo a la boca emitiendo su alarido característico.


- Almirante Thomas Benson (Lloyd Bridges, Hot Shots): Este es el caso arquetípico de robaescenas. Para muchos lo mejor de la película. Hay muchísimos vídeos en Youtube en los que sólo se recopilan las escenas donde sale este hombre. "Tengo la piel de amianto"... "me volaron la cabeza en Guadalcanal"...


- Carl Spackler (el jardinero de El Club de los Chalados, Bill Murray): este caso es incluso más flagrante. Ni me acordaba de cómo se llamaba la peli, he tenido que buscarla en Google. De lo único que me acordaba era del chalao del jardinero, que se dedica a combatir una plaga de topos en un campo de golf con toda clase de parafernalia, desde veneno hasta artillería pesada militar.


- Luís Ciges (Así en el Cielo como en la Tierra): El apocalipsis español. Con esta peli descubrí al gran Ciges, que me enamoró con esa forma de hablar. Y la película, de lo mejorcito del cine español.

Y por ahora no me acuerdo de más... chicos, sugerencias de alguno que se me haya olvidado, o de alguno que os impresionara.

LAS CABAÑAS DE LA INFANCIA

Creo que las ansias de evadirse a un refugio en soledad parte de la idea de haber abandonado aquella cabaña que hacíamos de niños entre sillas y mantas. No hay escritor, artista, político o banquero que sacudido por el estrés no sueñe con retirarse a vivir a una cabaña lejos del mundo. Para no quedar desguarecido, rodeado por la agresión del mundo. Hay personas que son capaces de montar a cualquier edad la cabaña de su niñez y hacerse imbatibles a la adversidad. Este reducto está al alcance de cualquiera. Basta imaginar que nosotros somos la cabaña.

jueves, 20 de enero de 2011

CROSSOVER SIMPSONS VS COMICS Y DEMÁS...

Empiezo el año simplemente con una chorradica que encontré tonteando por la red. Un blog de un tipo que se dedica a versionear superhéroes y otros personajes del espectro friki al estilo de los Simpons.Al parecer, Springfield ha desplazado a New York como centro del Universo conocido...

Unas muestras (no se escapa casi nadie, aviso...)










Aquí os dejo el enlace. Echadle un vistazo, merece la pena...

http://springfieldpunx.blogspot.com/

jueves, 13 de enero de 2011

LOS MOMENTOS MÁS EMOCIONANTES DEL CINE


La verdad es que es raro que nos emocionemos con el cine actual. Nos divertimos, nos evadimos, pero pocas películas nos dejan ya ese nudo en la garganta de las escenas que voy a enumerar. El problema es nuestro, porque ya no somos esos adolescentes crédulos y tremendamente sinceros de antes.

1. FORREST GUMP ROMPE SUS PIERNAS ORTOPÉDICAS Y CORRE: Es alucinante que Robert Zemeckis consiga una sensación de clímax a los 10 minutos de comenzar la película. Voz en off -a veces los milagros ocurren- fanfarria de Alan Silvestri, y al espectador en el cine se le ponen los pelos de punta.

2. LOS POETAS MUERTOS SUBEN A SUS PUPITRES: "Sr. Keating, no fue culpa suya, nos obligaron a firmar a todos, tiene que creerme" "Le creo, Todd". El nuevo profe ordena al alumno que se siente y a Robin Williams que se marche. Parece que Keating va a decir algo o enfrentarse a Nolan, pero no encuentra las palabras, entonces, la musica sube, y todo culminará en unas gaitas poderosas que dejan a los poetas muertos como librepensadores, amos de sí mismos y de sus destinos. ¿Cómo un final que no es feliz puede ser el mejor final nunca visto en cine? ¿Casablanca? ¡Anda ya!

3. UNA MUCHEDUMBRE CANTA EN UN BAR EN SENDEROS DE GLORIA: Tras humillar a una muchacha alemana, los hombres se conmueven cuando la escuchan cantar una triste canción de un soldado perdido en el frente. Kirk Douglas, que iba a entrar al rescate, decide no molestarles y parece comprobar que en el ser humano aún hay esperanza.

4. LOS EXPLORERS DE JOE DANTE CONSTRUYEN SU OVNI: Están dormidos en clase, ajenos al mundo que les rodea, porque van a escaparse de él, ¡fabricando un ovni por las noches! Un adulto les sorprende despegando, y asombrado, sólo puede desearles en voz alta buen viaje. Lástima de película fallida, porque pide un remake a gritos.

5. EL NÁUFRAGO DE ROBERT ZEMECKIS REMA LEJOS DE SU ISLA: Y siente cierta nostalgia al perder de vista el peñasco que ha sido su casa durante muchos años. Violines tristes. Preludio de muchas secuencias de Perdidos.

6. EL PROTAGONISTA DE "CARTA A UNA DESCONOCIDA" COMPRENDE: Por primera vez en toda la película, quién fue y hubo de ser su verdadero amor. Ve al fantasma de ella niña, abriéndole la puerta del edificio, admirada, y corre a batirse en duelo por ella sin importarle perder la vida.

7. EL OFICIAL RECONOCE A LA HIJA DEL DR. ZHIVAGO: Y se escucha una bandurria lejana, y él dice extasiado "Es un don". Qué finalazo.

8. PABLITO CALVO LE DA PAN Y VINO A CRISTO: Ese niño sonriendo al Cristo y preguntándole si tiene pupa, y unos brazos que se alargan, y el niño feliz que dice "enseguida te traigo más".

9. CRISTO DA DE BEBER A JUDÁ BEN-HUR: Charlton heston es grande.

10. LOS 40 MINUTOS FINALES DE QUÉ BELLO ES VIVIR: Los pétalos de Susie. El libro de Tom Sawyer. La alegría final. El villancico.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

LA NOSTALGIA VENDE


2011 ha traído dos coleccionables de tebeos aún más pretéritos que los de mi infancia. Son los que leían mi madre o mis tíos, el TBO (había otros, el DDt, Din-Dan, Tío-Vivo, Pumby) que un hermano de mi abuela les tiró para que estudiasen y se dejasen de acumular TBOs bajo la cama. También ha salido otra colección de Roberto Alcázar y Pedrín, que mi padre leía bastante. Merece la pena hacerse por lo menos con la primera entrega de cada uno.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El viejo amigo Haddock, por Arturo Pérez Reverte


Siempre he dicho que, en un incendio, salvaría a Mordaunt, mi perro, y la colección completa de las aventuras de Tintín: todos los volúmenes en su antiguo formato, con tapa dura y lomos de tela. Alguno de los más viejos aún tiene pegada la etiqueta con su precio original: 60 pesetas. Caían en mis manos dos o tres veces al año –juntaba cien pesetas el día de mi santo y cincuenta cada cumpleaños–, cuando, sonándome las monedas en el bolsillo de los pantalones cortos, me paraba ante el mostrador de madera donde el librero, el señor Escarabajal, me mostraba los ejemplares para que eligiese uno, antes de salir a la calle con él en las manos, aspirando el olor maravilloso a buen papel y a tinta fresca que, desde aquellos primeros años –editorial Juventud, Mateu, Bruguera, Molino–, asocié siempre con el viaje y la aventura. Y viceversa: más tarde, cuando aterrizaba en lugares lejanos o desembarcaba en puertos exóticos, a menudo los vinculé con aquel olor a papel y aquellas páginas. No es extraño, después de todo, que para un reportero tintinófilo contumaz, el primer viaje profesional fuese al País del Oro Negro, y que la primera vez que puse pie en los Balcanes, el pensamiento inicial fuese que había llegado, por fin, a Syldavia.


Aún los hojeo de vez en cuando, sobre todo mi favorito: Stock de coque. Me gusta mucho ese volumen porque lo considero el más equilibrado y perfecto, pero sobre todo porque su protagonista principal es el mar, y porque además de Piotr Pst –ametrallador con babero– y viejos amigos como el general Alcázar, Abdallah, Muller, el malvado Rastapopoulos y el comerciante Oliveira de Figueira, aparece todo el tiempo el capitán Haddock. Y les juro a ustedes que una de las razones por las que me eché una mochila a la espalda y puse un pie delante del otro, fue porque iba en busca de un amigo como ése. Porque quería conocer al Haddock que la vida podía tenerme destinado en alguna parte.

Lo encontré, desde luego. Varias veces tuve ese privilegio. Unos se le parecieron mucho y otros menos. Unos siguen vivos y otros no. Unos le pegaban al Loch Lomond y otros manejaban con soltura los epítetos de sajú, vendedor de alfombras, paranoico e imbécil. Cada cual tuvo su registro. Pero en todos ellos, en cada compañero fiel que la vida me deparó en mi juventud, cada vez que alguien estuvo junto a mí, hombro con hombro, cuando un avión Mosquito del Jemed viraba sobre la popa de un sambuk para ametrallarnos en el mar Rojo –¡cuántas veces no me sentí dentro de esa viñeta inolvidable!–, pude reconocer al marino gruñón y barbudo que acompañó tantas horas felices y tantos sueños de mi infancia, desde el día decisivo y magnífico en que lo conocí a bordo del Karaboudjan, buscando luego el aerolito misterioso en el puente del navío polar Aurora, acompañándolo después –o quizá me acompañó él a mí– tras el rastro del Unicornio al mando del Sirius de su amigo el capitán Chester, esquivando en otra ocasión los torpedos del submarino pirata, marcha adelante y marcha atrás, con el telégrafo de órdenes del Ramona, o repeinado con raya en medio y uniforme de gala en la sala de marina del castillo de Moulinsart, allí donde Bianca Castafiore –el ruiseñor milanés– estuvo a pique de llevárselo al huerto, según reportaje de Paris Flash, con fotos de Walter Rizotto y texto de Jean-Loup de la Battelerie.

El otro día ocurrió algo extraño. Recibí una carta de un joven lector, asegurando que a veces, en algunos de estos artículos, cuando despotrico sobre zuavos, bachibuzuks y coloquintos, le recuerdo al capitán Haddock. Con barba y todo, añadía el amigo. Y me dejó pensando. Después fui a la biblioteca, saqué Stock de coque y lo hojeé un rato. Dios mío, pensé de pronto. El capitán, al que siempre vi como un hombre mayor, viejo y curtido por el mar y la vida, ya es más joven que yo. Él sigue ahí, en los libros de Tintín, sin envejecer nunca, con su barba y su pelo negros, su gorra y su jersey de cuello vuelto con el ancla en el pecho; mientras que la imagen que me devuelve el espejo, la mía, tiene más arrugas, y canas en el pelo y en la barba. Canas que Archibald Haddock, capitán de la marina mercante, no tendrá jamás. Soy yo quien envejece, no él. Ya no soy Tintín, ni volveré a serlo nunca. Soy yo quien ha pasado, con el tiempo, al otro lado de las viñetas que acompañaban mi infancia. Y mientras devuelvo el álbum a su estantería, me sube a la garganta una risa desesperada y melancólica. Mil millones de mil naufragios

LOS COMPAÑEROS DE AVENTURAS


Pérez Reverte responde sobre qué es la amistad para él en su foro en www.capitán-alatriste.com y sigue hablando de tebeos, dando un punto de vista original de la vida como proyección de los amigos que soñamos tener en la infancia. Ya sé que me repito con Reverte, pero es que ha escrito los dos mejores artículos sobre Tintín que existen (uno sobre Haddock y otro del museo de Tintín) y no todos los días un escritor best-seller y miembro de la Real Academia se digna a reivindicar las lecturas "menores" sin avergonzarse de ello. Vamos, que Gibraltar no es español porque Pérez Reverte está ocupado en otras cosas, que si no... ja, ja,

Yo me crié, como tú, leyendo libros de aventuras, y de compañeros estupendos, de ‘Hazañas bélicas’, y de ‘El capitán Trueno’ y ‘El Jabato’, y eso del héroe y los amigos –Tintín y su Haddock, El Jabato y su Taurus y su Fideo de Mileto y su Claudia la romana guapa, el capitán Trueno con su Sigrid, reina de Thule, con Goliath y con Crispín- hacía que no te sintieras solo, y cuando éramos pequeños algunos de nosotros como lectores deseábamos tener esa compañía futura. Algunos, los que nos mantuvimos más infantiles en cuanto al concepto del mundo, hemos pasado buena parte de la vida intentando detectar a nuestro alrededor ese tipo de personajes, amigos y compañeros. Supongo que es una búsqueda desesperada para no estar solo, y cuando ya eres mayor y te das cuenta de que el mundo evoluciona y que se parece muy poco a las ideas que tenías de pequeño, también te das cuenta que en esa desesperación, que te da la lucidez cuando la tienes, esa búsqueda de amigos es una especie de afán desesperado por llenar los huecos que la vida te va dejando. Y al final, cuando ya tienes edad para mirar para atrás y hacer un balance más o menos ecuánime de tu vida, te das cuenta que los amigos son lo más valioso, que el valor de la vida de un ser humano se puede medir en función de los amigos que ha ido acumulando en ella. Uno vale lo que valen sus amigos. A partir de cierta edad, quiero decir, uno vale lo que sus amigos lo respetan, y uno se dice: ‘Si estos tíos, Julio, Pepe, Fulano, Mengano, Fulanita, Zutanita, me quieren y harían por mí esto o lo otro, si son mi Fideo, mi Taurus, mi Crispín, mi Goliath, mi Sigrid o mi Claudia, si lucharían e incluso morirían por mí, algo bueno tendré.’

EL INSPECTOR ARDILLA


Existen algunos dibujos animados fascinantes por su diseño de personajes, aunque luego sean aburridos. Es el caso de Scooby Doo, el Inspector Gadget, o Hong Kong Phuey. El Inspector Ardilla conocido también como el Agente 000... Es el James Bond de los dibujos animados. Su ropa esta llena de trucos. Desde su abrigo puede salir un cohete, de su sombrero un arma, etc. Siempre me gustaron los dibujos versátiles, como Sport Billy, que podía sacar cualquier cosa de su maletín, como el mago gafitas de "Dragones y mazmorras" que sacaba lo que fuese de su sombrero. Secret Squirrel tuvo un intento (infructuoso) de volver en los 90, pero todos sabemos que la magia de Hanna-Barbera pertenece a los 60 y los Picapiedra antiguos.

martes, 14 de diciembre de 2010

¿Es Harry Potter un plagio?


A pesar de que parece son evidentes los paralelismos entre el joven mago y la saga del El Juego de Ender de Orson Scott Clark, cambiando magia por tecnología fantástica, hay una serie de cómic muy anterior a Potter llamada Books of Magic, cuyo protagonista, Tim Hunter, es Harry calcao. Y como el mago es más popular, en los tebeos se apresuraron a hacer crecer al protagonista para distanciarse de las películas. Esto demuestra que J.K. Rowling era una ávida consumidora de tebeos, porque ¿qué es Hogwart, sino la Escuela del Profesor Xavier para Jóvenes Talentos?