
En casa de todos los niños había un tambor de detergente lleno de indios, vaqueros y soldados de plástico, originales de los años 70 y 80. La mayoría eran monocromas, y al despegarlas de la lengueta en las que venían enganchados, acababan con raros garfios y apéndices de plástico de por vida. No obstante, algunas (generalmente de Comansi) sí que estaban pintadas a mano. Eran jinetes confederados, jinetes indios, soldados de la Unión, caballos y atención, algo que el lote siempre se descartaba por innecesario para el juego y se acababa perdiendo: Un totem, y un par de cactus altos. Yo tenía el fuerte Randall de los airgamboys, y flipé al ver que funcionaba aún mejor con los indios de plástico (parecía más grande). A ver a qué niño de ahora pones tú a jugar con esto. Le regalas a alguno un cubo de indios de plástico, y además de quedar como un rata, te lo tiran a la cabeza.











